Fotografía: Asier Larraza
Cuando uno vive unos años
en Catalunya y se acostumbra a visitar excelentes intervenciones en edificios
preexistentes de mayor o menor valor arquitectónico como las que llevan a cabo
gente como Jordi Garcés, Bosch Capdeferro o el propio Jordi Badia
(quede por delante que soy tremendamente consciente de que la lista de arquitectos
merecedores de ser mencionados aquí jamás debería quedar reducida a 3 nombres) no puede
evitar sentirse ligeramente contrariado cuando se encuentra con que en Euskadi
la decisión más popular entre promotores y administraciones es la de tirar
abajo todo aquello que tenga más de 30 años y empezar de nuevo desde cero, como si todo lo “viejo” fuera
indigno de nuestra “avanzada” sociedad.
No es agradable ver cómo,
año tras año, grandes edificios industriales que hace no mucho sustentaban la
economía de la zona son derribados sin miramientos, o cómo impresionantes caseríos
se apagan día a día olvidados entre las frondosas montañas vascongadas.
Precisamente por esto he
decidido enseñaros este proyecto obra del joven despacho guipuzcoano Toki Arkitekturak como ejemplo de intervención respetuosa y coherente dentro de un
contexto habitual en el norte, la
Ermita de un pueblo.
La obra de estos
Arquitectos en la Ermita
de Santa Bárbara de Urretxu (Gipuzkoa) forma parte de una serie de actuaciones
destinadas a desarrollar un Parque Urbano (SB Parkea) en todo el entorno del
edificio en cuestión, potenciando así este gran espacio natural como receptor
de actividades diversas dentro del funcionamiento diario del pueblo.
La Ermita supone el elemento más antiguo e importante del
plan y se plantea en la misma la creación de un bar y un albergue.
Las decisiones tomadas por
Toki Arkitekturak en este proyecto buscan siempre ensalzar el volumen existente
y remarcar la jerarquía del mismo dentro del conjunto.
Así, aprovechando el
pórtico de madera anexo y construido con posterioridad a la Ermita, el nuevo edificio
lo sustituye y se abraza a ésta consiguiendo no resultar un objeto extraño y,
al mismo tiempo, no deja escapar la oportunidad de descubrir más todavía los potentes
muros de piedra.
La planta baja recoge los
usos de bar, cocina y comedor, utilizando además el desnivel natural de la
parcela para ubicar la zona de servicios e instalaciones bajo una cubierta
vegetal, mientras que en planta primera queda resuelto el programa de albergue
juvenil.
Un proyecto que fundamenta
sus decisiones en una actitud de recuperación de lo que existe y merece la pena
mantener y reanimar, tan sólo eso, porque muchas veces, no hace falta más.









3 comentaris:
Genial que se opte por rehabilitar y no conservar, ya el dotarles de una nueva función les da cabida y un nuevo sentido en la sociedad.
El guardar viejas y dañadas cosas en vitrinas solo hace que tengamos reliquias de lo que un día fue y poco a poco se irán consumiendo, por eso considero una de las mejores opciones intervenciones como estas, aunque no sean del todo acertadas en algunos casos.
Saludos. LP
22:50
recuperar-mantener no hace falta mas.
TOTALMENTE DE ACUERDO.
22:52
No sólo se trata de mantener y recuperar. Recomiendo esta breve lectura:
http://salonkritik.net/10-11/2011/11/la_resistencia_de_la_inoperosi.php
"`No basta con hacer, es necerario salvar lo que se hace´, repite Agamben. Porque hemos hecho demasiado. Ahora, quizás, ya no es momento de construir. Sino de hurgar y remover."
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