martes, 21 de febrero de 2012

Toki Arkitekturak | Bar y Albergue en Urretxu

Por Carlos Garmendia Fernández
Fotografía: Asier Larraza



Cuando uno vive unos años en Catalunya y se acostumbra a visitar excelentes intervenciones en edificios preexistentes de mayor o menor valor arquitectónico como las que llevan a cabo gente como Jordi GarcésBosch Capdeferro o el propio Jordi Badia (quede por delante que soy tremendamente consciente de que la lista de arquitectos merecedores de ser mencionados aquí jamás debería quedar reducida a 3 nombres) no puede evitar sentirse ligeramente contrariado cuando se encuentra con que en Euskadi la decisión más popular entre promotores y administraciones es la de tirar abajo todo aquello que tenga más de 30 años y empezar de nuevo desde cero, como si todo lo “viejo” fuera indigno de nuestra “avanzada” sociedad.

No es agradable ver cómo, año tras año, grandes edificios industriales que hace no mucho sustentaban la economía de la zona son derribados sin miramientos, o cómo impresionantes caseríos se apagan día a día olvidados entre las frondosas montañas vascongadas.


Precisamente por esto he decidido enseñaros este proyecto obra del joven despacho guipuzcoano Toki Arkitekturak como ejemplo de intervención respetuosa y coherente dentro de un contexto habitual en el norte, la Ermita de un pueblo.


La obra de estos Arquitectos en la Ermita de Santa Bárbara de Urretxu (Gipuzkoa) forma parte de una serie de actuaciones destinadas a desarrollar un Parque Urbano (SB Parkea) en todo el entorno del edificio en cuestión, potenciando así este gran espacio natural como receptor de actividades diversas dentro del funcionamiento diario del pueblo.


La Ermita supone el elemento más antiguo e importante del plan y se plantea en la misma la creación de un bar y un albergue.
Las decisiones tomadas por Toki Arkitekturak en este proyecto buscan siempre ensalzar el volumen existente y remarcar la jerarquía del mismo dentro del conjunto.
Así, aprovechando el pórtico de madera anexo y construido con posterioridad a la Ermita, el nuevo edificio lo sustituye y se abraza a ésta consiguiendo no resultar un objeto extraño y, al mismo tiempo, no deja escapar la oportunidad de descubrir más todavía los potentes muros de piedra.

La planta baja recoge los usos de bar, cocina y comedor, utilizando además el desnivel natural de la parcela para ubicar la zona de servicios e instalaciones bajo una cubierta vegetal, mientras que en planta primera queda resuelto el programa de albergue juvenil.

Un proyecto que fundamenta sus decisiones en una actitud de recuperación de lo que existe y merece la pena mantener y reanimar, tan sólo eso, porque muchas veces, no hace falta más. 
   



3 comentaris:

Anónimo dijo...

Genial que se opte por rehabilitar y no conservar, ya el dotarles de una nueva función les da cabida y un nuevo sentido en la sociedad.

El guardar viejas y dañadas cosas en vitrinas solo hace que tengamos reliquias de lo que un día fue y poco a poco se irán consumiendo, por eso considero una de las mejores opciones intervenciones como estas, aunque no sean del todo acertadas en algunos casos.


Saludos. LP

el lobo dijo...

22:50
recuperar-mantener no hace falta mas.
TOTALMENTE DE ACUERDO.
22:52

Anónimo dijo...

No sólo se trata de mantener y recuperar. Recomiendo esta breve lectura:
http://salonkritik.net/10-11/2011/11/la_resistencia_de_la_inoperosi.php

"`No basta con hacer, es necerario salvar lo que se hace´, repite Agamben. Porque hemos hecho demasiado. Ahora, quizás, ya no es momento de construir. Sino de hurgar y remover."

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